Dudar, quizás...
Algún día podré cantar gritando nuestra historia y descansaré de tantas emociones contenidas para nada. No es que no crea en tí, es que ya casi no existes, ya casi no te veo, ni te siento... y la libertad sin tí cada día es más perfecta, más azul, más viernes, más tango... y nada tiene que ver con tu boca. Y esta noche iré a los bares del puerto, a mover mis grillos como nunca, a mojar con sal todas mis amarguras, mis rencores, tus maneras... Y quizás plante en el corazón un castillo de amapolas con todo lo que sobre de lo nuestro, con todo lo que falte de lo que ha de venir... Estoy más decidida que nunca, y cada uno en su camino va cantando, espantando sus penas...
Dudar, quizás.
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