Blogia
a m a p o l a s

Las ensoñaciones del paseante solitario

Hoy Roma

Hoy Roma No es que no quiera escapar, es que el frío tira para atrás, agarra mis pies al suelo como si de una estatua se tratase.
Ayer soñé con Roma, con poder viajar como Silvia -qué envidia- y alojarme en una pensión del centro (ella lo hará en un lujoso hotel), salir todas las mañanas con un nuevo itinerario que habré trazado horas antes fruto del imsomnio... de la imaginación... de la magia... y caminar horas y horas sin pensar en nada ni en nadie. Luego comer en alguna Trattoria, tomar un buen café sólo y volver a la pensión para acabar de retocar mis apuntes. Por la noche tomaré algo ligero, gracias, e intentaré pasear y poder tomar algo si consigo encontrar a aquél viejo amigo que lleva años viviendo allí... Quizás ya no me recuerde, pero lo tengo que intentar.
Al volver, vuelvo a tomar notas de las cosas que he visto, les doy forma y color... Yo no aspiro a encontrar trabajo, aunque me encantaría poder trabajar un tiempo en alguno de sus museos o incluso en el Vaticano... pero estoy segura que algún día lo conseguiré.
Y sigo soñando, porque es gratis.
Esta noche volveré a viajar a Roma, o quizás hoy visite de nuevo Florencia.

Dudar, quizás...

Dudar, quizás... Ayer por la noche estuve dando un paseo por la playa, por el manto ese de amapolas rojas que me prometiste, y te agarré la espalda y te pinté un sol en la espalda porque pronto llegará la primavera. No, ya no quiero un amor civilizado, ¿acaso alguna vez lo quise? Ni quiero que me llames, ni que me prometas nada que luego no quieras cumplir (ni puedas). No es que esté cansada, es que ..."tengo la cabeza con tantos grillos, que cuando quiera puedo echar a volar"...

Algún día podré cantar gritando nuestra historia y descansaré de tantas emociones contenidas para nada. No es que no crea en tí, es que ya casi no existes, ya casi no te veo, ni te siento... y la libertad sin tí cada día es más perfecta, más azul, más viernes, más tango... y nada tiene que ver con tu boca. Y esta noche iré a los bares del puerto, a mover mis grillos como nunca, a mojar con sal todas mis amarguras, mis rencores, tus maneras... Y quizás plante en el corazón un castillo de amapolas con todo lo que sobre de lo nuestro, con todo lo que falte de lo que ha de venir... Estoy más decidida que nunca, y cada uno en su camino va cantando, espantando sus penas...

Dudar, quizás.

Aunque tú no lo sepas

Aunque tú no lo sepas (...Esperando...)

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

(...y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar...)